La excelencia en manos de la clientela

IMG_2704El primer domingo de marzo ha amanecido con un día espectacular. Hemos ido a la playa, hemos enmudecido viendo la valentía con la que los surfers cabalgaban las olas, hemos hecho fotos y hemos acabado la mañana leyendo la prensa al sol, en una terraza con un aperitivo, cuyas vistas ilustran este post.

Suena muy bien, y lo cierto es que ha sido un muy buen plan de mañana para un domingo, que ni siquiera ha conseguido ensombrecer la deficiente calidad del servicio que desafortunadamente nos impide llegar a la excelencia.

Los camareros del local en el que estábamos no sirven en la terraza, aunque hay personal en ella destinado exclusivamente a recoger. Son los propios clientes quienes hacen el pedido en la barra y hacen tantos viajes como sean necesarios para llevar las consumiciones a la mesa.

Una ridiculez, si se considera que quien recoge puede aprovechar el viaje de vuelta para atender a sus clientes. Pues no… Y en este caso, no podríamos ni quejarnos, pues son mayoría los establecimientos que ni siquiera recogen la mesa con los restos de los ocupantes anteriores. Así, no son pocas las veces que el propio cliente recoge y apila vasos, platos y demás enseres con los restos del aperitivo o picoteo de los anteriores.

Se nos llena la boca con la excelencia, eso sí… Pues permítanme decir que no lo somos, que esto que acabo de relatar es un maltrato a quien disfruta del servicio. Ahora bien, admito que las vistas y el espectáculo de las olas compensa y es por eso que no se les vacía el local… Los excelentes somos los clientes 😉

Les deseo feliz entrada en marzo, un mes que me gusta mucho porque llega la primavera, la luz y al alma le apetece bailar.

Un placer,

Este post te lo dedico a ti, tú sabes.

 

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“Fuera de carta”: una trampa mortal

pescado a la brasa

Aún no ha pasado un año desde que el tuit de un turista mosqueado tras recibir su factura por un total de 337,35 € en el restaurante ‘Juan y Andrea’ de  Formentera se hiciera viral. Ignacio Villalgordo, que es como se llamaba este turista, había comido en dicho restaurante con su mujer, y fotografió su cuenta, acompañada del comentario “tourist trap” (trampa para turistas) al considerar un exceso el precio pagado, fundamentalmente por el pescado.

TUIT FORMENTERA

No es mi objetivo avivar la polémica sobre aquella factura, sino plantear una solución de muy sencilla implementación para evitar estos disgustos a todas las partes implicadas, sobre todo a los que han de echar mano a la cartera. Y es que………¿qué es eso de “fuera de carta tenemos…”?

El “fuera de carta” y el s/m (según mercado)

El “fuera de carta” es una costumbre muy extendida entre restaurantes y chiringuitos. Como su propio nombre indica, es la oferta de aquellos platos, o productos que no están recogidos en la oferta habitual, carta o menú, y que son sugeridos por el maitre de forma verbal. Es precisamente esta forma de presentación la que viene a ser una verdadera trampa para la clientela, dado que se sugiere el producto pero no se “canta” el precio. La incertidumbre es total, y solo se desvela cuando llega la factura, como a la pareja sorprendida del “Juan y Andrea”.

Idénticas consecuencias tiene el s/m, esto es, según mercado…. Y es que claro, el mercado hace oscilar los precios de los diversos productos cada día. Así, un restaurante que en su carta habitual incluya el besugo, tendrá a bien no reflejar un precio fijo por dicho plato, sujeto a la variación del precio de mercado. Pero… ¿tanto cuesta imprimir cada día una cuartilla con los “fuera de carta” y los s/m de manera que pueda incorporarse al menú cuando se le entrega a la clientela para que elija su comanda?

La respuesta es tan evidente que sobra… Es fácil, es barato, apenas lleva tiempo y es lo que se llama orientarse al cliente, que parece ser una expresión muy extendida pero nada interiorizada. Es más, incluso en esta era en la que la tecnología lo impregna todo y cada vez hay una mayor presencia de tablets para mostrar los platos, ni siquiera habría necesidad de imprimir nada……

Pues eso, os deseo feliz verano, que sea un verano slow, con alma, para disfrutar todo lo que nos apetezca, y sin trampas…

Un placer,

Pilar

Pd: Carlos, este post te lo dedico a ti.