La excelencia en manos de la clientela

IMG_2704El primer domingo de marzo ha amanecido con un día espectacular. Hemos ido a la playa, hemos enmudecido viendo la valentía con la que los surfers cabalgaban las olas, hemos hecho fotos y hemos acabado la mañana leyendo la prensa al sol, en una terraza con un aperitivo, cuyas vistas ilustran este post.

Suena muy bien, y lo cierto es que ha sido un muy buen plan de mañana para un domingo, que ni siquiera ha conseguido ensombrecer la deficiente calidad del servicio que desafortunadamente nos impide llegar a la excelencia.

Los camareros del local en el que estábamos no sirven en la terraza, aunque hay personal en ella destinado exclusivamente a recoger. Son los propios clientes quienes hacen el pedido en la barra y hacen tantos viajes como sean necesarios para llevar las consumiciones a la mesa.

Una ridiculez, si se considera que quien recoge puede aprovechar el viaje de vuelta para atender a sus clientes. Pues no… Y en este caso, no podríamos ni quejarnos, pues son mayoría los establecimientos que ni siquiera recogen la mesa con los restos de los ocupantes anteriores. Así, no son pocas las veces que el propio cliente recoge y apila vasos, platos y demás enseres con los restos del aperitivo o picoteo de los anteriores.

Se nos llena la boca con la excelencia, eso sí… Pues permítanme decir que no lo somos, que esto que acabo de relatar es un maltrato a quien disfruta del servicio. Ahora bien, admito que las vistas y el espectáculo de las olas compensa y es por eso que no se les vacía el local… Los excelentes somos los clientes 😉

Les deseo feliz entrada en marzo, un mes que me gusta mucho porque llega la primavera, la luz y al alma le apetece bailar.

Un placer,

Este post te lo dedico a ti, tú sabes.

 

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